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Aprovechando el verano hasta el fin

apurando-el-verano-hasta-el-finalEstimados y estimadas seguidores y seguidoras, buenas tardes a todos una semana más. Pero, permitidme una disquisición, ¿realmente son “buenas” tardes? ¿O más bien “malas” tardes? Pues, como casi todo en la vida, todo depende de la perspectiva. Me explico. Lo que es innegable es que el Verano ya se ha terminado en el hemisferio norte. Atrás quedan los estivales días luminosos, las playas atiborradas de gente, levantarse a las 11.00 de la mañana sin más perspectiva que holgazanear, tomar refrescos y salir de fiesta en fiesta en las cálidas noches veraniegas. Vamos, lo que se dice un sueño para la mayoría de los humanos. Y hete aquí la cuestión: claro, para los “humanos”. Pero, teniendo en cuenta lo que nos trae aquí, a este blog, nos podemos preguntar: ¿y para los vampiros y vampirines? ¿Lo viven de la misma manera? ¡Buf! Pues de eso sé yo unas cuantas cosas.

Pues bien, la respuesta es sí y no. Los que les habéis seguido en el blog y también en Twitter sois conocedores del Verano que han pasado nuestros vampirines: comidas exóticas exquisitas, un viaje que les ha llevado desde París a la mismísima China, pasando por Budapest, Turquía, India y el Tíbet, aventuras, un secuestro incluido del que han salido maravillosamente bien parados… vamos ¿se le puede pedir más a un Verano, seas humano, vampiro o planta? Yo… ¡creo que no! Pues ellos tampoco. Vamos, que se lo han pasado de maravilla y les da algo de pereza volver a sus hogares. Hasta aquí yo creo que todos lo comprendemos. La cuestión es que, por la parte vampírica que les toca, lo cierto es que su estación favorita del año es el Invierno, que es lo que nos tocará a todos dentro de poco. Y así Ludmila, Iñaki Vladimir, Devorgila y George,,, y los vampiros adultos (sus papás, la tita Carmila, el señor Corzeniovsky, etc.) ansían en su ser más profundo la llegada de la época invernal: las montañas llenas de nieve, las chimeneas con fuegos enormes crepitando en sus salones, los caminos escarpados cubiertos de hielo con cuervos en los árboles… pues sí, todas esas cosas. Claro, eso implica que los vampirines irán al colegio y tendrán que estudiar, encontrarse con otros amigos, seguir rivalizando con sus adversarios y adversarias… pero todo va en el mismo lote. Así que, resumiendo la pregunta que os he planteado inicialmente: por un lado les da pena que se acabe el Verano y por otro lado no. Eso es lo que puedo deciros.

El caso de las muñecas de Ludmila es un poco especial, porque van a asumir lo mismo que piense Ludmila. Bueno, Catriona es un poco particular. Ya sabéis que es bastante rebelde, pero en torno a esta cuestión es como Ludmila. Vamos, que también le gusta el invierno. Además, las muñecas de Ludmila, como el resto de las muñecas para niños y niñas vampirines no olvidan que son entregadas a sus respectivas familias durante el Invierno, cuando el Antiguo y el mundo vampírico en general celebran el solsticio de Invierno (Navidad para los humanos) y los vientos gélidos invaden las montañas de Transilvania y de Europa en general.

Hoy sábado todavía están de viaje de regreso, van a velocidad media, ni muy rápida ni muy lenta, y se espera que lleguen a sus casas el lunes. A todos les están esperando con mucho afán sus respectivas familias. A Ludmila, en concreto, su mamá ya le ha comprado nuevos vestidos para el invierno, plumieres, plumas, plumines y lápices, así como una pizarrita nueva y muchas cosas más. Le ha colocado todo encima de su cama, para que lo vea bien nada más llegar. Y es que… sus papás son muy estrictos y muy rígidos, pero… cariño, cariño sí que le tienen a la criatura y no le falta de nada. Por no decir el yayo Teobaldo, que también le tiene preparada una sorpresa que ya os contaremos (es que yo misma aún no sé qué es, pero sé que algo le ha preparado).

China, Turquía, Budapest, El Cairo… todo va quedando atrás, todo ya pertenece al pasado para nuestros vampirines Ahora les queda el nuevo curso escolar, en el que, seguro, aprenderán muchas cosas y vivirán otro intenso Invierno. ¡Hasta el próximo sábado, amigos y amigas!

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Las vacaciones ¿accidentadas? de las muñecas de Ludmila

Hola a todos y todas, queridos y queridas lectores y lectoras. Parece que las vacaciones de la mayoría de vosotros han tocado a su fin. Quizá también habéis regresado a vuestro hogar a continuar con las rutinas de cada día. Sí, sería lo normal. Nuestros queridos vampirines, sin embargo, continúan con su viaje de verano, como cada año, y que esta vez les ha llevado hasta la mismísima China, donde seguro que descubrirán todas sus maravillas.

Sin embargo, una sombra se cierne sobre nuestra querida Ludmila von Vampüren, aunque ella no lo sepa. Veréis: hace unas semanas os hablé del fabuloso verano que había preparado Ludmila a sus muñecas Catriona, Paulina y Georgina, y que consistía en un viaje en globo que disfrutarían cada Sábado del Verano. Recordaréis también que nos habíamos quedado con la terrible incógnita de qué habría sucedido tras el anuncio de viento fuerte que podría haber variado el rumbo normal del vuelo del globo y estábamos muy turbados por si llevaba a las tres encantadoras muñecas de la no menos encantadora Lud a un lugar recóndito. Sí, todos estábamos muy preocupados, ¿recordáis? Bien, pues ha llegado el momento de compartir con vosotros cómo acabó tan delicado asunto. Del que, por supuesto, Ludmila sigue sin saber nada. Permitidme que os felicite a todos, porque sé de buena tinta que Ludmila no se ha enterado, y eso, sin duda, es también porque vosotros habéis sabido guardar el secreto.

Las muñecas estaban viajando plácidamente en su globo, acompañadas por un vampiro criado que las custodiaba, cuando llegó el terrible viento que estaba anunciado. Catriona, muy valiente ella, tomó el mando de la situación rápidamente y comenzó a dirigir los movimientos de los demás. El vampiro criado en un primer momento se convirtió en murciélago, en un intento de evadir los problemas que se le avecinaban, pero Catriona le puso firme a trabajar junto con las demás. Se resguardaron él y ellas en la cabina que lleva incorporada la cesta del globo y se dejaron llevar, un poco temerosos todos, hacia donde los vientos quisieran. ¿Y donde quisieron llevarles los vientos? Pues… ¡ni más ni menos que al Tibet!

Fue así que las muñecas de Lud aterrizaron en aquellas lejanas tierras sin saber muy bien ni dónde se encontraban. La cesta del globo hizo ¡¡¡ploc!!!, y aterrizó en una montaña verde y floreada. Cuando aún estaban un poco aturdidas, se acercó un hombre, con todo el aspecto de ser un campesino tibetano, que las observó detenidamente con la mayor cara de asombro que jamás se ha podido contemplar en persona alguna sobre la tierra. Hay que comprenderle, la verdad: ante sí tenía unas muñecas vestidas de una extrañísima manera, acompañadas de un hombre vestido de negro con pinta de triste y, además… ¡las muñecas hablaban y se comportaban como auténticas niñas de verdad!

Bueno, el hombre, automáticamente, pensó que eran unas diosecillas con las que la divinidad había querido agasajarles, de modo que avisó al resto del pueblo y acomodaron a las muñecas en la mejor de sus estancias, cuidándolas como si fueran auténticas diosas. Y… claro, Catriona se ha aprovechado de la situación, y se dedica a explotarla todo lo que puede. Y Paulina y Georgina se dejan llevar, como es natural en ellas. Así que se tumban, a discreción, en todo un surtido de lujosos y mullidos cojines de seda o en unas hamacas de colores que les han regalado como ofrenda los campesinos tibetanos para la suntuosa habitación que les han dedicado. Catriona se dedica a pedir a los pobres campesinos todo lo que le da la gana: que si frutas exóticas, que si pastelillos de bizcocho y naranja, que si paseos a lomos de yak… mientras se regocija en su hamaca pensando qué más podrá pedir al día siguiente. ¡Vaya Vacaciones! Y los pobres campesinos tibetanos no se atreven ni a rechistar, porque temen enfurecer a los dioses, claro.

¡Ah! ¡Por cierto! Sigo confiando en vosotros y en que no le contéis nada a Ludmila, que se mantiene ajena a todo esto, creyendo que sus muñecas descansan plácidamente y a buen recaudo en su habitación de su gran castillo de Transilvania. Quizá sea mejor que las muñecas se mantengan en el Tibet, lugar donde también ha ido a parar Ludmila unos días, porque no lejos de allí se encuentra la archiodiada enemiga de todas ellas (y de ellos también): Priscilla von Mollen, que sin duda estará tramando cómo fastidiar a la tita Carmila, a Ludmila… y uno nunca sabe cuándo va a necesitar a un fantástico ejército de muñecas que te saquen de cualquier apuro. ¿Quién sabe?, ¿verdad? ¡Hasta la próxima semana, queridos lectores y queridas lectoras! ¡Feliz regreso a vuestro hogar!

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La continuación de las vacaciones equinocciales de Ludmila

Hola a todos, queridos y queridas. Aquí estoy una semana más informándoos de las novedades de la vida (pequeña vida) de Ludmila von Vampüren y su círculo de amistades. Al igual que el pasado fin de semana, los niños se encuentran todavía de vacaciones en Londres, aunque ya por poco tiempo, pues el Domingo emprenden el viaje de regreso a sus castillos (bueno, recordemos que Iñakitín no tiene un castillo, sino un piso mas normal, como todos nosotros, pero bueno, eso sería un tema aparte…).

El caso es que esta semana no han perdido el tiempo. Tal y como os ha ido informando la misma Ludmila desde su Twitter, han ido a Porstmouth, a la British Library, y ¡a Stonehenge!

Todos estos lugares les han encantado -especialmente Portsmouth, donde han visto muchas cosas curiosas, como mascarones de proa, y el Victory, el barco de Nelson-, pero uno de los más fabulosos ha sido Stonehenge, al menos para Ludmila. Enseguida quiso dar vueltas en torno al conjunto arquitectónico que nos legaron aquellos antepasados intentando descifrar todos sus secretos. Se ha metido entre las piedras, las ha mirado desde todos los ángulos, mientras los otros niños también contemplaban fascinados el espectáculo. Se han quedado impactados por la antigüedad de la construcción, pese a que, como son pequeños vampirines, no debería asombrarles tanto la perspectiva de largos períodos de tiempo (ellos viven muuuuuchos años).

Han acribillado a la tita Carmila y al Sr. Corzeniovsky con preguntas, por eso la tita decidió quedarse una tarde en casa con todos para que pudieran indagar a gusto en su fabulosa biblioteca sobre todas las dudas que tuviesen. Así que, con Devorgila como jefa de investigación, han abierto libros, han cerrado otros libros, han subido y bajado por la escalera de madera que hay en la Biblioteca para acceder a los lugares mas altos… en fin, lo que haría cualquier investigador de la época en que sólo se podía escribir sobre papel.   Es cierto que Iñaki Vladimir se quedaba patidifuso cada vez que encontraba libros con soldados dibujados, y le costaba salir de su lectura, pero ahí estaba Devorgila para indicarle qué es lo que debía hacer para continuar con su particular estudio.

Finalmente han llegado a buenas conclusiones con respecto a Stonehenge. Han averiguado que era una construcción de tipo astronómico, que sigue el trayecto del sol a lo largo de las estaciones y que era también un tipo de construcción religiosa. El concepto “religión”, Ludmila no lo acaba de asimilar, como buena vampirina que es, pero algo le ha explicado la tita Carmila que ha calmado sus ansias de comprender. Bueno, pues de momento estas han sido las vacaciones equinocciales de Ludmila von Vampüren y de sus inseparables Devorgila de la Sang, George du Sangrouge, e Iñaki Vladimir.

Os dejamos, pero sólo ¡hasta la próxima semana!