Los nervios de Ludmila

Hola amigos y amigas. ¿Os gustan las películas de guerra? No. A mí tampoco mucho, la verdad. Sin embargo, hoy parece que estoy en plena playa de Omaha aquel frío amanecer de junio de 1944. Justo al lado del querido yayo de Ludmila, que en aquellas fechas era oficial de su Británica Majestad y se jugó su vampírica vida asaltando los búnkeres de los malditos nazis (así los llama él) sobre aquella playa hoy tan famosa, lanzándose al frente de sus soldados contra el peligro, revólver de reglamento en mano. (Historia que Iñakitin y George, como os imaginaréis, hacen repetir a Teobaldo von Vampüren a la menor ocasión en la que recalan en su castillo).

Y por qué, diréis, me siento así. ¡Pues es muy sencillo! Nuestra querida Ludmila sabe que se acerca la fecha de la publicación de “su” libro.

Y no me deja tranquila un momento. Supervisándolo todo, cotilleándolo todo. Por suerte no soy la única “paciente” de tan estresante situación.

No.

Qué va.

Aparte de los sufridos Iñakitin y George, y la no menos sufrida Devorgila (por no hablar de cierto cuarteto de muñecas que bien conocéis ya), el resto de vampirines del colegio de Paso Borgo han tenido noticias de las inquietudes de Ludmila.

Pues sí, desde que nuestra querida Lud supo que se acerca el gran acontecimiento, se las ha apañado para subirse, a primera hora, al estrado de clase e improvisar allí una serie de pequeños noticiarios sobre la próxima publicación del primer volumen de sus “Memorias”.

En alguna ocasión ha mencionado que en este primer tomo también aparecen Iñaki Vladimir y Devorgila. Creo que sí… Ludmila cuando quiere es así de generosa en esto de compartir protagonismo.

Ha sido una arriesgada -y más bien apresurada- operación, pues a los severos profesores del colegio vampirín de Paso Borgo no les gusta nada que nuestra querida Ludmila se apropie del estrado para hacer gala de su arrolladora personalidad. Por muy nieta del ilustre Teobaldo von Vampüren que sea.

Los vampirines que tienen el alto honor de compartir clase y estudios con nuestra querida Lud, se han mostrado vampíricamente interesados. Iñakitin y Devo se han sentido tan sólo ligeramente abochornados por esta nueva muestra del empuje de su apreciada amiga Ludmila von Vampüren.

George du Sangrouge es el menos afectado. Es lógico, porque, como siempre, está inmerso en su mundo poético y, por otra parte, él no aparece, todavía, en este primer volumen de las aventuras de Iñaki Vladimir en las que -¿acaso lo dudáis?- Ludmila von Vampüren tiene un papel protagonista.

Bueno, por hoy os dejo. ¡Hay tanto que hacer para que todo este listo para la gran fecha!

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