Vuelta a la normalidad

Hola, de nuevo, a todos y todas, queridos y queridas lectores y lectoras. Bueno, os preguntaréis : ¿qué ha pasado de especial en la vida de nuestros vampirines?

Pues, os responderé, poca cosa: han vuelto a sus rutinas habituales. Es decir, a casa durante toda esta semana a la espera de que el colegio vampirín de Paso Borgo. reabra sus puertas, tal y como está previsto, en la primera semana de octubre.

Así Ludmila, nuestra querida Ludmila,. se ha reencontrado con su papás. El susodicho reencuentro ha sido emotivo. Al menos para los estándares vampíricos. En efecto, tras tan larga ausencia de su hijita querida, la señora Von Vampüren, ha derramado una lagrima -una sola, por supuesto- al ver regresar al castillo a su querida hija Ludmila.

El yayo Teobaldo, como ya os imaginaréis, ha sido más efusivo. Y Ludmila, a su vez, lo ha sido con él, abrazándose a sus piernas con grandes muestras de alegría, cuando lo ha visto a la entrada del castillo Von Vampüren, cuando ha regresado de su largo y aventurero viaje.

El yayo, cómo no, ha correspondido a estas muestras de cariño de su inefable y querida nieta y le ha prometido que la próxima vez que lo visite, le dejará la llave del desván para que suba a indagar en él.

Por lo demás la recepción en el castillo de los Von Vampüren ha sido de lo más acogedora, con un gran banquete en el que los niños, la tita Carmila y el señor Korzeniowsky relataron sus aventuras de este verano.

Todo transcurrió con normalidad. Iñakitin repitió postre por tres veces, como es habitual en él.

Aparte de esto, cada vampirín volvió a su respectivo schlöss: Ludmila al suyo, Devorgila a Abadie, George du Sangrouge a Biarritz e Iñakitin a su piso de clase media al otro lado del Bidasoa.

Ludmila ha dedicado esta semana, como sus queridos amigos, a preparar todo para la vuelta al cole: vestidos, plumas, plumines, tinteros, cuadernos, etc… Todo lo que su mamá le ha comprado para el efecto.

No ha habido más novedad. Bueno, sí, que las inefables Catriona, Edwina, Paulina y Georgina, las muñecas de Ludmila, se han enterado de que Dita von Teese ha sacado una colección de muñecos -eso dicen- y han insistido mucho a nuestra querida Lud para que se los regale este solsticio de invierno…

En fin, como veis, la normalidad se ha restaurado en nuestro pequeño mundo vampirín.

Un saludo a todos y todas y, como siempre, hasta la semana que viene.

 

 

 

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