Vidas vampíricas no paralelas: la horrible Priscilla von Mollen y la recatada Devorgila de la Sang y sus aplicadas muñecas

Hoy es un día triste, queridos seguidores y seguidoras. Los que nos sigáis por Twitter tendréis una idea de qué os estoy hablando. Realmente… ha sucedido algo terrible, no puedo explicarlo de otro modo. Y yo me encuentro muy triste. Veréis, Ludmila y toda la troupe, como sabéis estaban viajando por China. Se lo estaban pasando en grande, comiendo sus dulces y conociendo toda su gastronomía y monumentos. Bueno, los niños estaban también un poco espantados porque el señor Corzeniovsky les había confesado que él, en alguna de sus aventuras anteriores en China, había comido incluso serpientes, hecho que tenía a Ludmila un poco espantada y meditabunda. Así las cosas, acabaron visitando la hermosa Ciudad Prohibida con sus misterios y sus bellezas mundialmente reconocidas. De pronto… como ya había sucedido en otros veranos, yo, la mismísima biógrafa de Ludmila von Vampüren, Iñaki Vladimir, etc., dejo de tener comunicación con la susodicha vampirina.

“¡Oh! ¡Horror! ¡¡¡Algo habrá sucedido!!!”, pienso. Pues sí, y como era de esperar, era la mismísima Priscilla von Mollen, la archienemiga de la tita Carmila y, por extensión, de todos los que la rodean, quien estaba detrás de todo esto. Y hasta aquí os puedo contar. La buena noticia es que la tita Carmila y el señor Corzeniovsky no han dejado de intentar, con todos los medios de los que disponen (que no son pocos y, desde luego, bastante expeditivos), recuperar a los pequeños vampirines… y sé de buena tinta que están en el buen camino… pero no puedo contaros nada más. Esperemos que todo esto se solucione pronto.

Me vais a perdonar, pero ante unos acontecimientos tan tristes (echo muchísimo de menos a Ludmila y su vocecita metiéndose continuamente en mi vida y contándome la suya), necesito hablaros ahora de algo un poco más alegre y de lo que apenas os he contado nada. Y es que… hemos hablado de las muñecas de Ludmila detalladamente, incluso de las muñecas de Dimitra… y nos falta hablar de las muñecas de… ¡Devorgila! ¿Y cómo son esas muñecas, diréis? Pues… pues se parecen mucho a la propia Devorgila. No creáis que son tan diferenciadas entre sí y tan presumidas como las muñecas de Ludmila, no. Veréis: son tres y actúan en grupo, casi simultáneamente. Devorgila pasa bastante tiempo con ellas en su atelier del castillo de Abadie observando las estrellas, y poco a poco les ha ido transmitiendo gran parte de sus conocimientos, porque las tiene como ayudantes. De esta manera, ellas han ido adquiriendo un buen bagaje de conocimientos en “Astromonía”, como diría Ludmila, y son de lo más intelectual. Llevan vestiditos a su medida para niñas de finales del siglo XIX (lo más cómodos posible, eso sí), y van muy curiosas y aseadas, pero la moda no les importa demasiado. Estas vacaciones se han quedado como guardianas custodias del observatorio de Devorgila, observando (valga la redundancia) y anotando todas las peculiaridades del cielo en el Verano de este año, para que cuando venga su “ama” le puedan ofrecer un buen trabajo de estudio y análisis. Devorgila está muy contenta con ellas. No hablan mucho, más bien observan y van juntas a todas partes. La verdad es que también son muy entrañables, y menos mal que son así de aplicadas y calladas, porque eso permite que Devorgila se pueda dedicar enteramente a sus estudios, que es una de las cosas que más le gusta en el mundo.

Por cierto, para finalizar con esta comunicación de hoy, y hablando de muñecas… quienes no se han quedado paradas frente a estos últimos acontecimientos de la vida de nuestros queridos vampirines son las muñecas de Ludmila. Edwina que, ¡como no!, ha sido igualmente secuestrada junto con el resto de nuestro entrañable grupo, consiguió ocultar su pequeña telebola de muñeca entre sus enaguas y los esbirros norcoreanos que acompañan en esta horrible tarea a la no menos horrible Priscilla von Mollen (ahora devenida coronela del Ejército de ese peculiar país) no se la pudieron requisar. Por eso, en un descuido de la temible y horrible Priscilla von Mollen, se comunicó con el resto de muñecas de Ludmila (ya sabéis: las inefables Catriona, Georgina y Paulina) y gracias a ello se han convertido en la clave para evitar que los horrorosos planes de Priscilla puedan triunfar. Fueron ellas, con la eficaz y valerosa Catriona al frente, las que avisaron a la tita Carmila y al señor Corzeniovsky de lo que estaba pasando y ahora mismo sobrevuelan la frontera entre China y Corea del Norte para delatar el punto por donde Priscilla y sus famélicos esbirros tratan de llegar a buen puerto en ese último país en el que tanto ha prosperado la malvada vampiresa. Así que, como os digo, allí están prestas a colaborar con el equipo de rescate en todo lo que se les requiera. Esto me tranquiliza, la verdad.

¿Acaso creéis que la terrible Priscilla, por muy perversa y horrible que sea, podrá algo contra un equipo formado por la hábil tita Carmila, el experimentado señor Corzeniovsky, las astutas muñecas de Ludmila y todos los amigos y amigas que decidan ayudarles en esta aventura? Yo, honestamente, creo que no, pero bueno… todo se verá. Por mi parte, fiel a mi cita con vosotros, os mantendré perfectamente informados. ¡Hasta la próxima semana, queridos amigos y amigas! ¡Deseadme ánimo en estos malos momentos! ¡Un abrazo a todos!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s