Los días felices de Hermelinda (y otras muñecas)

Fiel a mi cita con vosotros, queridos seguidores y seguidoras de Ludmila von Vampüren y todo su entorno vampírico, aquí estoy un fin de semana más informándoos acerca de las aventuras de nuestros amigos. Os acordaréis de Hermelinda ¿verdad? Sí, ¡Hermelinda!, la muñeca favorita de Dimitra von Titu, que fue secuestrada en una ocasión por la mismísima Ludmila para vengarse de las afrentas y de “los feos” de su empedernida rival. Pues sí, finalmente, como si fuera una película con final feliz, Hermelinda pudo superar aquel “horrorosísisisimo” secuestro donde tuvo que soportar ver comer dulces y golosinas delante de sus narices a las muñecas de Ludmila von Vampüren, mientras ella permanecía cruelmente malnutrida a base de agua y pan. Bueno, y ese fue tan sólo uno de los horribles suplicios que se le infligieron, claro. Pero, como os decía, pudo superar aquella experiencia sin demasiadas secuelas, por lo visto. Eso sí, Dimitra no volvió a mencionar la Navidad en la presencia de nuestra querida Ludmililina, ni se atrevió a decirle a la susodicha que ya había llegado dicha época de Adviento, sin ser verdad. Y así, Hermelinda pudo seguir con su afortunada vida de muñeca vampiril, haciéndole la pelota a Dimitra, jugando con el resto de muñecas, etc., etc. Sí, la verdad es que todas las muñecas de niñas vampiras llevan un estilo de vida parecido.

Y así… así…, las   densas nieblas del invierno, las cumbres nevadas de las montañas y los vientos gélidos de Centroeuropa propios de la época invernal que tanto gustan a los vampiros, dejaron paso a los prados verdes y cielos límpidos del estío, y con ello, la época de vacaciones para todos y también para las muñecas. ¿Y qué hace Hermelinda en verano?, podríais preguntaros. Pues en verano también es muy feliz. A Hermelinda le gusta contemplar las gotas de agua que se quedan colgando en las hojas de los árboles después de haber llovido, le gusta especialmente escuchar croar a las ranas en los charcos del bosque cerca del que viven ella, Dimitra y Griselda (la otra muñeca de Dimitra) y sobre todo, sobre todo, le gusta tirar piedritas pequeñas al río que pasa por su enorme finca (donde Dimitra dice que tiene un tiburón) para poder observar las ondas que hacen.

No obstante, su “ama” Dimitra no se ha conformado con eso y les ha preparado a sus dos queridas muñecas algunas distracciones mientras ella se va de vacaciones. ¡Claro! Sabiendo que Ludmila lo hace con sus propias muñecas, ella ¡no podía ser menos! Así que como actividad veraniega, les ha organizado una serie de reuniones de te con pastas a sus muñecas con otras muñecas vecinas de los bosques de la Selva Negra en la que habita. Estas reuniones se celebrarán todos los sábados a las 6 de la tarde, e irán variando el lugar de encuentro… unas veces en un castillo, otras en otro. ¿Qué esperabais? ¿Algún plan tan fabuloso y emocionante como los fabulosos y emocionantes viajes en globo de fin de semana que prepara Ludmila a sus muñecas? Pues… ¡hombre!, pues no. Es que Ludmila es mucha Ludmila y sólo a ella se le puede ocurrir algo así.

Por cierto, y ya que hablamos de las muñecas de Ludmila… hoy, como todos los sábados, han realizado su viaje en globo de fin de semana. Una vez más han admirado desde las alturas todos los bosques y los prados multicolores y se han vuelto a quedar anonadadas. Sin embargo… ¡buf!, no sabía si contarlo aquí… pero me he decidido a haceros partícipes de lo que ha sucedido. En Transilvania, hoy estaba anunciado que iban a llegar unos vientos fuertes del Noreste, que traerían nubes y lluvia. Parecía que no llegarían hasta la noche, pero se han adelantado. Se han adelantado tanto que… en realidad… han pillado a las muñecas de Ludmila en pleno vuelo en globo. Y… sí, estoy preocupada. Porque las últimas noticias que me han llegado es que el vuelo ha podido sufrir algún tipo de alteración y si eso sucede… podría ser terrible, sobre todo para la pequeña Ludmila, que adora a sus muñecas como si fueran sus propias hijitas. ¿A qué tipo de alteración me refiero? Pues a que, por ejemplo, hayan tenido que variar su ruta a un lugar remoto… ¡Imaginároslo! ¡Sería terrible para Ludmila perder el control sobre sus muñecas! ¿Y si les pasa algo? ¿Y si las secuestra algún enemigo de nuestra vampirina?

Lo cierto, y aquí apelo a vuestra responsabilidad como lectores, es que Ludmila no sabe nada de estos últimos sucesos y me gustaría que todos vosotros fueseis absolutamente discretos y no dijerais nada, para que Ludmila no se entere. Todos los que la conocemos se lo hemos ocultado y ella aún no sabe nada de este asunto. Total… quizá al final no suceda nada y se habría preocupado inútilmente. Así es que es mejor que nadie diga nada hasta que tengamos noticias de cómo ha acabado el vuelo de este sábado de las muñecas de Ludmilina. Aquí me quedo yo esperando a ver qué sucede. ¡Hasta la próxima semana, amigas y amigos!

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