El viaje en globo de las muñecas de Ludmila

el viaje en glono. dibujo 2Como ya nos conocemos desde hace algún tiempo, queridos lectores y lectoras, creo que ya sabéis que las muñecas de Ludmila von Vampüren no son unas muñecas como las demás.

Son unas muñecas muuuuuuy especiales. Vamos, que son casi como unas niñas pequeñas. Y creo que también sabéis que Ludmila es una vampirina muy especial y muy competente en el cuidado de sus muñecas.

Por eso… mmmmm… no creáis que iba a dejar sin atender a sus queridas Catriona, Paulina y Georgina (por ese orden) durante la época estival y vacacional. No.

¿Y qué les ha preparado mientras ella está de viaje con Edwina (que ha sido la elegida para acompañarla)? Pues… todas las semanas… en concreto, todos los sábados… realizarán… ¡¡¡un fabuloso viaje en globo!!! Pues si, como os digo, cada sábado se vestirán con unos zapatitos cómodos de muñeca (tipo los antiguos “merceditas”) y esperarán a que llegue el globo (también tamaño muñeca) al jardín de su castillo, conducido por un hábil vampiro que se ocupará de atenderlas en todo lo necesario. El sábado pasado ya hicieron un maravilloso viaje.

En riguroso orden, subieron a la barquilla del globo una tras otra (Catriona la primera) y, agazapadas en él, otearon el bosque de su enorme finca desde el aire, emulando el vuelo de los cuervos y de otros pájaros campestres. “¡Ohhhhh!”,   exclamaban. “¡Ahhhhhhhhh!”, se sorprendían, mientras se daban pequeños empujoncitos unas a otras para llamarse la atención mutuamente sobre las múltiples maravillas que podían contemplar desde el aire.

Catriona, cómo no, fue un poco la capitana del vuelo, ordenando al vampiro hacia dónde debía dirigirse el globo, pero Paulina y Georgina estaban tan fascinadas que no tenían tiempo de enfadarse por ello. Finalmente, el vuelo llegó a su fin, pudiéndose decir que los vientos habían sido favorables.

Y Ludmila quedó encantada con que sus muñecas se diviertan en su ausencia, y que estén perfectamente cuidadas. Tan sólo una pequeña sombra asoma por la cabecita de Ludmila. Se pregunta… “¿Y si…? ¿Y si… algún día el viento sopla tan fuerte que se las lleva fuera de la finca de mis papás? Sería horrible”. Tan, tan horrible es para Ludmila tan sólo imaginarlo, que ha decidido no pensar en ello y, eso sí, le insiste a su vampiro en que conduzca muy, muy bien el globo y que cuide a sus muñecas. Y así, un día más, Ludmila disfruta de sus vacaciones en Viena, comiendo “Sachertorte” con sus amigos… aunque no tantas como Iñaki Vladimir, que se ha vuelto un auténtico experto en este goloso dulce vienés. ¡Hasta la próxima semana, queridos amigos y amigas!

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