La chistera del profesor Blockenhausen y la fiesta de fin curso

Hola amigas y amigos, aquí estoy, una semana más, para hablaros de la vampirina más importante (de 8 años) de Transilvania y de todo cuanto la rodea. Esta semana ha sido muy excitante para ella y sus queridos amigos (Iñakitin. George y Devorgila)  porque había muchos exámenes y, además, ¡por fin!, el Viernes ha llegado el final de curso, con fiesta incluida.  Tras unos días muy ajetreados porque había que estudiar mucho para los exámenes (bueno… mmmm… unos más que otros), llegó la ansiada despedida del curso académico vampiril. Iñakitín, Ludmila, Devorgila y George prepararon algunos de sus mejores trajes (Ludmila incluyó una preciosa sombrilla blanca de encaje) y en el Ilustre colegio de Paso Borgo les agasajaron con canapés, mucho zumo de fresas, Sang y vasos de vampicao con leche de murciélaga. Incluso Dimitra tuvo su “momentus horribilis” cuando un cuervo comenzó a picotear la sombrilla azul que llevaba. Hecho que, claro, causó un gran regocijo a Ludmila.

Ahora les queda el acto de recogida de las notas de fin de curso, que se hace después de la noche de San Juan, un acto al que deben acudir todos los padres (algunos niños también van con sus abuelos). No es necesario ir tan peripuesto como a la fiesta de fin de curso, pero es cierto que muchas familias aprovechan la ocasión para comer juntas en algún restaurante de Transilvania al finalizar el acto. La familia de Ludmila anota el acontecimiento en un álbum familiar, acompañado de algunos daguerrotipos conmemorativos del hito y con notas que recuerdan toda la celebración.

Pero bueno, vayamos al grano…  Y el grano es… las notas de Ludmila. Una de las asignaturas de las que se ha examinado esta semana es de Historia, materia impartida por el Sr. Blockenhausen.  Como no podía ser menos, Ludmila no se ha quedado expectante a ver qué nota sacaba y ha puesto los medios necesarios para que la susodicha nota sea muy buena. Y como con estudiar no le vale… ha recurrido a su método, digamos, mmm… “tradicional”. De modo que esta semana, cuando el  Sr. Blockenhausen estaba sentado junto a  la mesa de escritorio que tiene en su despacho, oyó un ruido en su ventana. El cristal de esa ventana en realidad es una vidriera, por eso no podía ver qué sucedía exactamente al otro lado, de modo que abrió el ventanal. ¿Y qué se encontró? Pues nada menos que un cuervo que llevaba sujeta con su pico una caja forrada con terciopelo rojo. En cuanto el Sr. Blockenhausen abrió la ventana el cuervo soltó un graznido, la caja cayó en la repisa de la ventana y se fue volando de regreso a su casa. Muerto de curiosidad, el profesor introdujo la caja en su despacho y, como no, la abrió con cuidado. Al abrirla pudo ver una chistera negra de una espléndida piel de castor con un forro de raso rojo de excelente calidad. En la etiqueta se podía ver que era de “La Mansión de los elegantes”, una de las mejores casas de confección del mundo vampírico. ¿Quién me enviará esto? se preguntó. Miró un poco más a fondo en la caja y pudo comprobar que el sombrero venía acompañado de una tarjeta en la que podía leerse lo siguiente:

“Querido Profesor Blockenhausen: siempre he pensado que es Vd. uno de los mejores profesores de Historia del mundo vampírico y humano. Quería agradecerle los “deslevos” que le producimos sus alumnos y lo bien que lo explica todo. Por eso le envío esta chistera, con toda mi admiración” Firmado: Ludmila von Vampüren.

El profesor Blockenhausen se hinchó de orgullo y no perdió ni un minuto en coger su historiado libro de notas para apuntar en sus páginas pautadas: “Ludmila von Vampüren: Sobresaliente”. Cuando acabó de escribir, se colocó delante del espejo probándose, muy presumido, la prenda que acababa de recibir. Se miraba del perfil izquierdo, del perfil derecho, de frente (y por detrás no, porque no podía pero lo intentaba). Mientras lo hacía, se imaginaba en la próxima fiesta del colegio pidiendo la mano de la bella Dánae Danilov para que le acompañase en el siguiente baile. ¡Ahhh! ¡Sí! ¡La hermosa Dánae Danilov! Cuántos suspiros provoca en sus compañeros de profesión y entre el mundo vampírico en general. Sin duda, el Sr. Blockenhausen se ocupará de guardar la chistera en el mejor rincón de su armario, donde las rosas  puedan  impregnar con su mejor olor al preciado objeto.

La semana que viene tiene lugar un acto muy importante para los vampiros: la noche de San Juan. Ya os contaremos cómo va todo. ¡Que disfrutéis de esta semana, amigos y amigas!

 

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