Las muñecas de Ludmila (1): Catriona

CatrionaHola amigas y amigos de esta sufrida biógrafa y niñera más bien forzosa. Mi biografiada, Ludmila von Vampüren (vampirina de las más importantes de Transilvania, categoría “8 años”), me manda que os transmita estas palabras suyas: “¡Holaaaaa! Como es fin de semana, nos hemos venido todos, como siempre, al castillo de Devorgila, y nos lo estamos pasando muy bien. George du Sangrouge sigue sin poder quedarse a dormir y su mamá ya ha venido a buscarle en su carroza, para que vuelva a dormir a su casa. ¡Qué mamá tan especial!

Y yo… yo he traído a mi muñeca Catriona, que ha tenido una semana en la que me ha dado mucho la lata, así igual se le pasa. ¡Jo!”.

Bueno, queridos amigos y amigas, dejemos a Ludmila con sus disquisiciones particulares, que, como siempre, tiene muchas ganas de comunicar a todos vosotros y vosotras que seguís sus aventuras en este blog y en su Twitter, @Lilvampir. Está ya sentada a la mesa, con sus amiguitos, para tomar una deliciosa cena repleta de pasteles de nata y fresas. Yo aprovecharé para contaros la historia de Catriona, que, como os acaba de decir la propia Ludmila, es una de sus muñecas. A Catriona se la trajeron de regalo de Adviento hace dos años. Los vampirines piden sus regalos de Adviento al Antiguo, que es como el Papá Noel de los vampirines. Al igual que nuestro Papá Noel, vive en tierras polares, donde hace mucho frío y, entre otras peculiaridades, regala unas muñecas muy, muy especiales. Las   muñecas del Antiguo son semi-humanas, semi-vampirinas, semi-muñecas. Diréis, ¡qué extraño! Pues si, francamente especiales. Ya las quisieran muchas niñas humanas. Catriona en particular, además, tiene un carácter bastante fuerte. Es escocesa, como su nombre indica y sabréis si habéis leído la preciosa novela de Robert Louis Stevenson así titulada, “Catriona”, y es la más respondona de todas las muñecas de Ludmila, que, con ella, son cuatro en total (os iré hablando de ellas en las siguientes semanas). Le gusta tomar mucho la iniciativa en todo y a veces… ¡incluso se niega a obedecer a la encantadora Ludmila! Por eso, también a veces, discuten, y Ludmila se enfada con ella. Esta semana, sin ir más lejos, quería organizar una revuelta… ¡para pedir vacaciones para las muñecas! Es decir, la propuesta de Catriona, ni más ni menos, era tener vacaciones lejos de Ludmila, para descansar por todas las atenciones, compañía y servicios que le prestan. ¡Uf! Teníais que haber visto a Ludmila. Qué enfadada estaba. Finalmente todo se ha reconducido bien y Catriona ha entrado en razón. Y así, una vez más, ha venido al castillo de Abadie vestida con su gorrita escocesa, su faldita de cuadros, su chaquetita de color rojo vivo, y sus colmillitos de muñeca vampirina. ¡Ah!, ¡y cómo no!: una maletita con sus pertenencias más importantes.

Así pues, dejemos por hoy a la encantadora Ludmila y su inseparable grupito, sus muñecos, muñecas, Catriona, los gatos de Devorgila y todo su universo, que disfruten un fin de semana más en las costas vasco-francesas. ¡Hasta la próxima, queridos amigos y amigas!

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