El vampífono

¡Hola a todos! Os escribo, una semana más, para seguir explicándoos cómo es el fabuloso universo de Ludmila von Vampüren e Iñaki Vladimir. Bueno, y sus amigos, y sus familiares… en fin, ya sabéis. Hoy no sabía de qué hablaros, he meditado largamente qué podía contaros y qué no… todavía. Me he sentado en mi sofá preferido de mi casa y he puesto música, con el dedo índice clavado en mi sien derecha, pensando, pensando… y de pronto se me ha ocurrido… claro, era obvio, voy a hablaros de uno de los métodos de comunicación que tienen en el fabuloso   mundo vampírico al que tengo el ¿honor? de conocer. Ya os he hablado de la sofisticadísima telebola, pero seguro que de éste sabéis mucho menos: el vampífono.

Y ¿qué es el vampífono? Seguramente habréis visto en alguna ocasión (aunque sea en una película antigua) un teléfono de madera, que en lugar de los auriculares modernos tiene otros bastante más curiosos y complicados: uno que se agarra con una mano (normalmente la derecha) mientras se sostiene el pie en la mano izquierda, unidos ambos por un cordel o bien una especie de caja de madera donde hay un micrófono y de la que sale un auricular que se coge con la mano. Pues así es un vampífono. Además su funcionamiento es similar a los teléfonos antiguos: ya sabéis unos cables convenientemente colocados, en una línea de uso exclusivo para los vampiros que recorre el mundo mundial. La utilizan según su conveniencia, por ejemplo, la pícara Ludmila la usa mucho para hablar con el yayo Teobaldo cuando necesita su ayuda y, sobre todo, sus altas influencias. O Iñakitín para hablar con su mamá.

En el colegio de Paso Borgo, incluso, tienen un habitáculo dedicado expresamente al uso del vampífono. Es una habitación pequeñita, con un sillón de piel estilo chester para que los niños se puedan sentar, con una mesita de madera de caoba en la que se apoya el vampífono y una bella lamparita para que no se queden a oscuras. Cuando algún vampirín tiene que hablar con su familia por algún motivo, pide permiso en la recepción del colegio, se dirige al habitáculo y cierra la puerta para garantizar la privacidad de su conversación. La verdad es que no les suelen poner ningún obstáculo para que lo utilicen, pero siempre que esté justificado: algún encargo, alguna novedad que haya surgido en el colegio… La tita Carmila también llama a su familia de los de la Sang por ese mismo método… eso sí, es una llamada muy celebrada por los niños. Cuando les dicen que la tita Carmila está al otro lado de la línea de la vampifonía, todos corren a gritos para saludarla, y se dan trompicones y empujones para ver quién habla más alto para que les oiga desde el otro lado.

Pues eso es lo que he decidido contaros hoy. Espero que os haya agradado. ¡Hasta la próxima, amigos y amigas!

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