El yayo Teobaldo

Copia de imagen 6º blog de ludmilaHola a todos. Feliz Sábado. Aquí estoy un fin de semana más dispuesta a traeros un nuevo relato de la vida de mi querida “sobrina” (por decirlo así) Ludmila von Vampüren.

Este fin de semana lo está disfrutando, como siempre, en el castillo de Abadie. Una tarde más, a eso de las 5, el aroma a pasteles ha salido desde las cocinas del castillo, extendiéndose por toda la planta baja del principesco edificio, hasta llegar al lugar donde estaban los cuatro amigos, indicándoles de esta dulce manera que era la hora de merendar. El cuarteto (Devorgila, Iñaki Vladimir, George du Sangrouge y Ludmila) se ha dirigido al saloncito pequeño de la planta baja y ha degustado la deliciosa merienda, que, además, estaba compuesta de leche de “murciégala”, como diría Ludmila, y “vampicao”, muy utilizado en esa dimensión para chocolatear la leche. Esta tarde, Ludmila ha recibido la llamada, por vampífono, de un queridísimo familiar de ella: nada menos que su yayo Teobaldo von Vampüren, que se ha interesado por el bienestar de su querida nieta.

¿Y quien es Teobaldo von Vampüren? Teobaldo von Vampüren es, aparte de todo y, en primer lugar, el yayo de Ludmila, un caballero de la familia de los von Vampüren, que allá por la Tercera Cruzada conoció a una bella princesa árabe, de nombre Yasmine, (aunque Ludmila la llama la yaya Teobalda), y se enamoró, se enamoró de ella, se enamoró… y ya sabéis, una cosa llevó a la otra hasta que resultó que la princesa Yasmine vampirizó al caballero Teobaldo von Vampüren. Eso sí, por amor.

Y desde entonces viven un largo, largo, idilio en su castillo de Transilvania.

Él es el punto de apoyo más importante de Ludmila. Ella siempre le llama cuando sufre cualquier “injusticia” (aunque a veces no sea tan “injusta”, pero bueno…), siempre que quiere obtener algo, o cuando quiere que alguien le dé la razón con mucho amor. En fin, el yayo ideal. La verdad es que el yayo es un personaje impresionante. Como todos los vampiros, ha tenido una larga existencia y ha estado metido en muchos acontecimientos históricos. Por ejemplo, en 1683 acudió a la llamada del Emperador para defender Viena del asedio de los turcos, que querían entrar, como es costumbre en ellos, a saco. Pues de eso nada. Allí estaba el yayo de Ludmila, vestido a la última moda de Versalles, por supuesto, con su pelucón a la Ramillies, su casaca, su coraza de oficial, su bengala de mando, su espadín…Y allí, como muchos otros caballeros franceses, españoles, alemanes, italianos, austriacos… estuvo defendiendo arduamente los bastiones, las trincheras, las empalizadas de caballos de Frisia… haciendo una verdadera escabechina de jenízaros. Se podía saber dónde estaba combatiendo el yayo Teobaldo por cómo salían corriendo, en tropel, los pérfidos otomanos, en dirección a su no menos pérfido campamento.

Y esa es sólo una de las muchas aventuras del yayo. Luego, en la Segunda Guerra Mundial, trabajó para el Servicio Secreto británico luchando contra los nazis. Y luego, en la Guerra fría, siguió en lo mismo pero esta vez contra Ceaucescu…

Así que ¿cómo no va a estar orgullosa Ludmila de su yayo Teobaldo? Bueno, y él de ella: tan pequeña y ya con tantas ideas en su cabecita para ser una ilustre vampirina conocida en todo el Mundo. En fin… Pues bien, queridos amigos y amigas, me despido de vosotros hasta la próxima. Que paséis una estupenda semana..

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