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Las vacaciones equinocciales de Ludmila

“¡Holaaaaa! Esta vez os escribo desde Londres, donde hemos venido con la tita Carmila y el Sr. Corzeniovsky a pasar unos días. Ha sido un viaje muy bonito, y viajamos en el Stutz Bearcat de la tita Carmila. Yo he traído varios vestidos para poder cambiarme todos los días de traje, ¡menos mal que mi mamá me ayudó a hacer el baúl! George du Sangrouge no iba a venir, pero al final, en el momento en el que pasábamos por Biarritz, la tita Carmila convenció a su mamá de que le dejase venir, y al final la mamá sintió pena por George y se vino con nosotros. La tita se va a ocupar de comprarle ropa aquí, porque no le dio tiempo a hacer la maleta”.

Pues sí, amigos, la propia Ludmila ya os ha contado que están en Londres, disfrutando de unos días fantásticos de estas vacaciones del equinoccio primaveral. En Londres, la tita Carmila tiene un fabuloso piso donde acoge a la familia cuando van a visitarle. Es un estupendo dúplex en el centro de la ciudad, decorado a la última moda de la capital, y combinado con excelentes antigüedades de todos los tiempos. Ayer y hoy se han dedicado a recorrer la ciudad. Ayer, tal y como contó la propia Ludmila a través de Twitter, estuvieron en una pastelería del Covent Garden tomando unos deliciosos “muffins” de colores acompañados de leche. Ludmila no quería irse sin llevarse alguna de las mesitas de color rosa que tanto le gustaron, pero los mayores le convencieron de que eso no se podía hacer. Hoy han estado en Portobello Road, ¡como no! Devorgila ha estado absorta viendo las tiendas de libros antiguos, George du Sangrouge e Iñakitín con los soldados de plomo y con las armas y uniformes antiguos… y Ludmila, ¡claro! con los vestidos y complementos de moda. Encima, hace una noche fantástica que pasarán viendo las estrellas hasta muy tarde en la terraza de la tita… ¡En fin! ¡Quién fuera un pequeño vampirín o vampirina de ocho años, la verdad! Hasta la próxima semana a todos y todas, humanos y humanas que admiráis a Ludmila von Vampüren y disfrutáis leyendo sus aventuras.

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La merienda

  ¡Hola a todos y a todas! Hoy voy a dejar que sea la propia Ludmila la que os cuente lo que está haciendo (o lo que parece importante contaros). Sin más, cedo la palabra a la sin par Ludmila von Vampüren:

¡¡¡¡Hola!!!! Este fin de semana hace también frío en el País Vasco Francés, por eso me he traído un abrigo de invierno y muchas chaquetas, para no pasar frío. A nosotros no nos han dejado salir del palacio de Devorgila, y allí hemos merendado y jugado con las muñecas. Este fin de semana he traído a Georgina conmigo, y se he empeñado en hacerme los deberes que nos ha mandado Herr von Bastus, que son super-pesados. Pero ¡Ah! ¡Que todavía no os he hablado del profesor von Bastus. Pues si… Herr von Bastus es un profe del cole vampirín de Paso Borgo. Es el profesor que nos imparte la asignatura de Alquimia. Es un vampiro antiguo, que nació en la época de la Alquimia…o eso, hace mucho tiempo. Pero bueno, os dejo, que tengo que darle la merienda a Georgina. ¡Hasta pronto!

¡Ah! os pongo aquí un daguerrotipo humano de la merienda de hoy para que veáis lo que estamos merendando Georgina, Devorgila, Iñakitim George y yo: es brioche con pepitas de chocolate, bañado en leche fresca de “murciégala” y mermelada de fresa. ¡Mmmmmm!

 

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El yayo Teobaldo

Copia de imagen 6º blog de ludmilaHola a todos. Feliz Sábado. Aquí estoy un fin de semana más dispuesta a traeros un nuevo relato de la vida de mi querida “sobrina” (por decirlo así) Ludmila von Vampüren.

Este fin de semana lo está disfrutando, como siempre, en el castillo de Abadie. Una tarde más, a eso de las 5, el aroma a pasteles ha salido desde las cocinas del castillo, extendiéndose por toda la planta baja del principesco edificio, hasta llegar al lugar donde estaban los cuatro amigos, indicándoles de esta dulce manera que era la hora de merendar. El cuarteto (Devorgila, Iñaki Vladimir, George du Sangrouge y Ludmila) se ha dirigido al saloncito pequeño de la planta baja y ha degustado la deliciosa merienda, que, además, estaba compuesta de leche de “murciégala”, como diría Ludmila, y “vampicao”, muy utilizado en esa dimensión para chocolatear la leche. Esta tarde, Ludmila ha recibido la llamada, por vampífono, de un queridísimo familiar de ella: nada menos que su yayo Teobaldo von Vampüren, que se ha interesado por el bienestar de su querida nieta.

¿Y quien es Teobaldo von Vampüren? Teobaldo von Vampüren es, aparte de todo y, en primer lugar, el yayo de Ludmila, un caballero de la familia de los von Vampüren, que allá por la Tercera Cruzada conoció a una bella princesa árabe, de nombre Yasmine, (aunque Ludmila la llama la yaya Teobalda), y se enamoró, se enamoró de ella, se enamoró… y ya sabéis, una cosa llevó a la otra hasta que resultó que la princesa Yasmine vampirizó al caballero Teobaldo von Vampüren. Eso sí, por amor.

Y desde entonces viven un largo, largo, idilio en su castillo de Transilvania.

Él es el punto de apoyo más importante de Ludmila. Ella siempre le llama cuando sufre cualquier “injusticia” (aunque a veces no sea tan “injusta”, pero bueno…), siempre que quiere obtener algo, o cuando quiere que alguien le dé la razón con mucho amor. En fin, el yayo ideal. La verdad es que el yayo es un personaje impresionante. Como todos los vampiros, ha tenido una larga existencia y ha estado metido en muchos acontecimientos históricos. Por ejemplo, en 1683 acudió a la llamada del Emperador para defender Viena del asedio de los turcos, que querían entrar, como es costumbre en ellos, a saco. Pues de eso nada. Allí estaba el yayo de Ludmila, vestido a la última moda de Versalles, por supuesto, con su pelucón a la Ramillies, su casaca, su coraza de oficial, su bengala de mando, su espadín…Y allí, como muchos otros caballeros franceses, españoles, alemanes, italianos, austriacos… estuvo defendiendo arduamente los bastiones, las trincheras, las empalizadas de caballos de Frisia… haciendo una verdadera escabechina de jenízaros. Se podía saber dónde estaba combatiendo el yayo Teobaldo por cómo salían corriendo, en tropel, los pérfidos otomanos, en dirección a su no menos pérfido campamento.

Y esa es sólo una de las muchas aventuras del yayo. Luego, en la Segunda Guerra Mundial, trabajó para el Servicio Secreto británico luchando contra los nazis. Y luego, en la Guerra fría, siguió en lo mismo pero esta vez contra Ceaucescu…

Así que ¿cómo no va a estar orgullosa Ludmila de su yayo Teobaldo? Bueno, y él de ella: tan pequeña y ya con tantas ideas en su cabecita para ser una ilustre vampirina conocida en todo el Mundo. En fin… Pues bien, queridos amigos y amigas, me despido de vosotros hasta la próxima. Que paséis una estupenda semana..

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La tita Carmila

“¡Hola! Hoy voy a hablaros de la tita Carmila, que es la tita de Devorgila, o sea de la familia De la Sang. Ahora me estoy acordando de cuando la conocimos… en el Verano de hace dos años. Estábamos en el jardín de Devorgila, jugando con las muñecas y con los gatos. Si, me acuerdo que estábamos Devo, Iñakitin y yo. Y ella apareció. ¡Jo! Yo me quedé muy sorprendida porque olía a rosas y venía en un coche maravilloso, un

Stutz Bearcat, como me dijo Iñaki Vladimir que se llamaba y parecía muy simpática. Además vino cargada de regalos y nos abrazó y nos besó a todos muy cariñosamente”.

Voy a dejar a Ludmila con sus recuerdos de pequeña vampirina, mientras degustan el fabuloso postre que les han preparado hoy,  para ser yo quien os hable de la tita Carmila. ¿Y quién es la tita Carmila? Pues es una hermosa vampiresa que nació allá por 1715, en la familia del yayo de Devorgila, el caballero Henri Antoine Louis Baptiste Jacques Charles de la Sang. Como nació en una familia en la que ya había entrado el gen del vampirismo, se pasó casi todo el siglo XVIII y el XIX teniendo 8 años, como les sucede hoy a Iñaki y a sus amiguitas. De hecho, Jane Austen la conoció y pensaba que era una niña muy rica y muy mona allá por 1815.

Después, un siglo después, para cuando estalló la que entonces llamaban “La Gran Guerra”, la tita Carmila entró en la siguiente fase vampírica: la de esa adolescencia (“adolespelencia”, según Ludmila) que se convierte rápidamente en una eterna juventud, como podéis ver en la foto de la tita, a los 18 años, que os adjunto.

Desde esa fecha Carmila de la Sang ha vivido numerosas aventuras: en el Londres eduardiano, en la procelosa Europa de entreguerras, sobre todo en el Berlín del ascenso de los malditos nazis (a los cuales ella odia cordialmente), durante la Segunda Guerra Mundial, donde luchó contra ellos con denuedo… y así hasta llegar a nuestros días. Sin dejar de pasar, por supuesto, por una felicísima etapa de vamp-hippie en el “Swinging London” de los años 70. Allí incluso conoció a Jim Morrison.

Ahora ejerce de tita amantísima de su querida sobrina Devorgila y, por extensión, de Iñaki y de Ludmila, para quienes se ha convertido en un referente muy importante. Con ella han vivido ya, al menos, dos trepidantes viajes en los últimos veranos, de los que tal vez hablemos en otra ocasión y en otro lugar…