Un día en la vida de Ludmila von Vampüren

Devorgila, Iñaki Vladimir y Ludmila

Durante toda esta semana, Lud -así la llamo yo afectuosamente- se ha levantado por la mañana, se ha lavado la cara, se ha vestido, se ha peinado (ayudada por sus fieles muñecas: Edwina, Georgina, Paulina y Catriona). Después han ido a desayunar y ella ha esperado a que Iñaki Vladimir venga con el cochecito mágico a recogerla para ir con él y con Devorgila, y a veces con alguna de sus muñecas, al cole vampirín de Paso Borgo.

Y, claro, os preguntaréis ¿pero qué es eso de un cochecito mágico? Pues veréis, cuando llega un nuevo vampirín a este mundo, no llega solo, sino acompañado de toda una suerte de enseres con los que le agasaja el propio universo vampirico. En concreto, a Iñakitín le dieron: plumieres para el colegio, ropa al más puro estilo decimonónico, libros…en fin, el blog se me queda corto para citarlo todo. Pero, eso sí, uno de los enseres más importantes es el cochecito mágico, que utilizan para todo tipo de desplazamientos, incluido ir al colegio. El cochecito es un poco como los coches de hacia 1890, pero en tamaño niño-vampirín. No hace falta mucha destreza para conducirlo porque, obviamente, es mágico y basta con que el vampirín o vampirina guíe más o menos el volante. Y eso por suerte, porque el cochecito de marras adquiere unas velocidades que…

Pues sí, para que os hagáis una idea: Iñaki viaja todos los días desde el País Vasco hasta el corazón de Transilvania. Ir y volver. Todos los días, sí. Esa es la velocidad que puede adquirir el cochecito, en un reto al espacio-tiempo que a nosotros, los humanos, nos resulta casi inconcebible. Pero es así. Todas las mañanas Iñakitín coge a Devorgila de su castillo de Hendaya y desde allí acuden al colegio, pasando antes por la mansión de Ludmilina, como ya sabéis sita en la propia Transilvania, que les espera en el porche de su castillo vestida y peinada impecablemente con una gran sonrisa.

En el colegio les espera la rutina diaria, que no por rutina es aburrida, no creáis. Los profesores, los otros compañeros, la clase de Historia, de Canto, de Arte… Es un buen lugar para hacer nuevos amigos. Amigos…o rivales. Ludmilina es un cielo, pero cuando se le mete alguien entre ceja y ceja, más vale dejarla aparte. Una de las vampirinas a quien tiene atravesada es a Dimitra von Titu… Pero esa es una historia un poco complicada, ya os la contaré en otro momento… (continuará)

 

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